Cada uno está construyendo una vida, y la firmeza de la misma está basada en el hecho de escuchar la voz de Dios y actuar de acuerdo con ella.
Todas las verdades enseñadas por el Señor Jesús, no tratan simplemente de un nuevo paradigma religioso, sino de verdades divinas que deben ser puestas por obra, deben tornarse en verdades prácticas y cotidianas.
¿De qué manera entonces podemos incorporar las verdades del Reino, los principios, los paradigmas que son tan diferentes a los del mundo?
¿Cómo podemos vivir en este mundo y a su vez “no pertenecer a este mundo”?
¿Quién o qué rige nuestro pensamiento, nuestras emociones, nuestro intelecto?
La clave está en aprender a escuchar la voz de Dios.
Dios habla, es verdad, pero escuchar a Dios requiere de un ejercicio espiritual, al que llamaremos disciplina o disciplinas espirituales.
Tenemos la garantía de lo que Dios dice:
Salmo 40:6-8
Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado; HAS ABIERTO (PERFORADO) mis oídos; holocausto y ofrenda por el pecado no has requerido.
Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mi; me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío, tu ley está dentro de mi corazón.
Isaías 50:4-7
El Señor Dios me ha dado lengua de discípulo, para que yo sepa sostener con una palabra al fatigado.
Mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos.
El Señor Dios me ha abierto el oído; y no fui desobediente, ni me volví atrás.
“Los únicos métodos constructivos que nos permiten sobrevivir….. consisten en escuchar y obedecer a Dios. Los requisitos para vivir existencias perdurables consisten en escuchar su voz e integrarla a nuestro sistema de valores, a nuestros patrones de comportamiento, a nuestros pensamientos y a nuestras conversaciones.”[1]
[1] Pág, 132 Stanley, Charles. Cómo escuchar la voz de Dios
Hoy las disciplinas espirituales son casi un “tema obsoleto”,
fueron reemplazadas por las actividades, por el “servicio”, y por tantas otras cosas…
La vorágine en que vivimos “impide” dedicar tiempo para “estar quietos delante del Señor”.
Pero.......
¿hay algo que pueda reemplazar la disciplina de cultivar la vida espiritual en intimidad, en soledad, en quietud?
Todas las verdades enseñadas por el Señor Jesús, no tratan simplemente de un nuevo paradigma religioso, sino de verdades divinas que deben ser puestas por obra, deben tornarse en verdades prácticas y cotidianas.
¿De qué manera entonces podemos incorporar las verdades del Reino, los principios, los paradigmas que son tan diferentes a los del mundo?
¿Cómo podemos vivir en este mundo y a su vez “no pertenecer a este mundo”?
¿Quién o qué rige nuestro pensamiento, nuestras emociones, nuestro intelecto?
La clave está en aprender a escuchar la voz de Dios.
Dios habla, es verdad, pero escuchar a Dios requiere de un ejercicio espiritual, al que llamaremos disciplina o disciplinas espirituales.
Tenemos la garantía de lo que Dios dice:
Salmo 40:6-8
Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado; HAS ABIERTO (PERFORADO) mis oídos; holocausto y ofrenda por el pecado no has requerido.
Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mi; me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío, tu ley está dentro de mi corazón.
Isaías 50:4-7
El Señor Dios me ha dado lengua de discípulo, para que yo sepa sostener con una palabra al fatigado.
Mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos.
El Señor Dios me ha abierto el oído; y no fui desobediente, ni me volví atrás.
“Los únicos métodos constructivos que nos permiten sobrevivir….. consisten en escuchar y obedecer a Dios. Los requisitos para vivir existencias perdurables consisten en escuchar su voz e integrarla a nuestro sistema de valores, a nuestros patrones de comportamiento, a nuestros pensamientos y a nuestras conversaciones.”[1]
[1] Pág, 132 Stanley, Charles. Cómo escuchar la voz de Dios
Hoy las disciplinas espirituales son casi un “tema obsoleto”,
fueron reemplazadas por las actividades, por el “servicio”, y por tantas otras cosas…
La vorágine en que vivimos “impide” dedicar tiempo para “estar quietos delante del Señor”.
Pero.......
¿hay algo que pueda reemplazar la disciplina de cultivar la vida espiritual en intimidad, en soledad, en quietud?
Las disciplinas espirituales son el medio por el cual podemos aprender a afinar nuestro oído (que no olvidemos ya está preparado, está perforado por Dios), para escuchar la voz de Dios, podemos conocer a Dios en intimidad. Conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas.
Y como dice el término una disciplina es algo que se ejercita, que se practica, que se cultiva.
¡Debemos crear hábitos, formar conductas, establecer prioridades!!!
1 comentario:
Escuchar la voz de Dios...
Esta clase me rendió una canción!
Es más o menos así:
"Yo hoy escuché Tu voz
En el silencio de mi interior
Cuando en mi corazón piensaba en Ti
Y de pronto miré y estaba allí.
Por el pájaro que cantaba,
me habaste de tu amor.
Por el sol que iluminaba,
me hablaste que eres SEÑOR.
Por la gente llena de nada,
me hablaste que eres todo.
El que invade, rebosa, el que arde;
cumpliendo tu plan de paz en mi mundo."
Después vuelvo para contar como se me ocurrió.
Publicar un comentario