¿Cómo acudir a nuestro Padre Dios en tiempos de apuro, de tribulación de dificultad?
El Salmo 27, según los eruditos, es un verdadero formulario de oración.
EL SEÑOR ES MI LUZ
EL SEÑOR ES MI SALUD
¿A QUIÉN HE DE TEMER?
EL SEÑOR ES "EL BALUARTE" DE MI VIDA,
MI FORTALEZA.
¿ANTE QUIÉN HE DE TEMBLAR?
El Señor es nuestra luz. Todo lo que brilla en nosotros, no es nuestro, sino que lo obtenemos de la fuente de luz, nuestro Dios.
Así como la luna que no tiene luz propia, sino que brilla por la luz que refleja del mismo sol.
De día pocas veces podemos distinguir a la luna en el firmamento, pero en la oscuridad, brilla, resplandece, y es así como resplandecemos nosotros en este mundo oscuro, porque ÉL ES NUESTRA LUZ!!!
Todo lo que soy y lo que puedo ser, proviene de mi Señor y Dios.
La luz de Dios hecha fuera la ansiedad, la oscuridad que trae miedos, tanto reales como imaginarios.
Es también Dios mi salud.
La salvación es mucho más que un pasaporte al cielo, es el bienestar del hombre, es la sanidad y la restauración del ser humano en todos sus aspectos, en todas las áreas de su vida. Lo emocional, lo espiritual, lo físico.
DIOS ES UN BALUARTE!!!
UNA FORTALEZA!!!
DIOS ES NUESTRA FORTALEZA
Dice Isaías 25:4
Tu has sido baluarte para el desvalido
baluarte para el necesitado en su angustia,
refugio contra la tormenta, sombra contra el calor......
Con todo esto: ¿Cómo no alabar a nuestro Dios?
¿De quién tendremos temor?
¿Quién podrá levantarse en nuestra contra?
¿Cómo no exaltar y levantar el nombre de nuestro Dios?
Como no he de alabarte, si eres Rey de mi universo
El aire que me da vida y de mis gratos momentos
Eres mi luz del día la razón de mi existencia
La mano que me sostiene, la que por doquier me guía.
Yo te alabo, yo te alabo
Porque tu eres mi luz y mi salvación
Yo te alabo, yo te alabo
Porque tu eres Jesús, mi Rey y Señor!!!
