viernes, 17 de abril de 2009

Estudiando el Salmo 27

¿Cómo acudir a nuestro Padre Dios en tiempos de apuro, de tribulación de dificultad?

El Salmo 27, según los eruditos, es un verdadero formulario de oración.


EL SEÑOR ES MI LUZ
EL SEÑOR ES MI SALUD
¿A QUIÉN HE DE TEMER?
EL SEÑOR ES "EL BALUARTE" DE MI VIDA,
MI FORTALEZA.
¿ANTE QUIÉN HE DE TEMBLAR?

El Señor es nuestra luz. Todo lo que brilla en nosotros, no es nuestro, sino que lo obtenemos de la fuente de luz, nuestro Dios.
Así como la luna que no tiene luz propia, sino que brilla por la luz que refleja del mismo sol.
De día pocas veces podemos distinguir a la luna en el firmamento, pero en la oscuridad, brilla, resplandece, y es así como resplandecemos nosotros en este mundo oscuro, porque ÉL ES NUESTRA LUZ!!!
Todo lo que soy y lo que puedo ser, proviene de mi Señor y Dios.
La luz de Dios hecha fuera la ansiedad, la oscuridad que trae miedos, tanto reales como imaginarios.

Es también Dios mi salud.

La salvación es mucho más que un pasaporte al cielo, es el bienestar del hombre, es la sanidad y la restauración del ser humano en todos sus aspectos, en todas las áreas de su vida. Lo emocional, lo espiritual, lo físico.
DIOS ES UN BALUARTE!!!
UNA FORTALEZA!!!

DIOS ES NUESTRA FORTALEZA


Dice Isaías 25:4
Tu has sido baluarte para el desvalido
baluarte para el necesitado en su angustia,
refugio contra la tormenta, sombra contra el calor......

Con todo esto: ¿Cómo no alabar a nuestro Dios?

¿De quién tendremos temor?

¿Quién podrá levantarse en nuestra contra?

¿Cómo no exaltar y levantar el nombre de nuestro Dios?


Como no he de alabarte, si eres Rey de mi universo
El aire que me da vida y de mis gratos momentos
Eres mi luz del día la razón de mi existencia
La mano que me sostiene, la que por doquier me guía.
Yo te alabo, yo te alabo
Porque tu eres mi luz y mi salvación
Yo te alabo, yo te alabo
Porque tu eres Jesús, mi Rey y Señor!!!

lunes, 6 de abril de 2009

LA SAL DE LA TIERRA

Vuestras vidas silenciosas y humildes
tienen que dar sabor a la existencia de los hombres, porque en su vida falta la sal de la fe,
de la esperanza, del amor.
Le falta mucha sal a la existencia de los hombres.



Ustedes dan sentido a la historia del hombre en silencio, con la sencillez de su esperanza, con la humildad de su fe, con el recato de su caridad.



Pero tienen que morir. Disolverse como la sal. Desaparecer.
Solo a precio de su sacrificio callado, serán fecundas su fe, su esperanza, y su caridad.

Y así serán realmente la sal de la tierra.



Francisco Tamayo


sábado, 4 de abril de 2009

Edificando una vida......

Cada uno está construyendo una vida, y la firmeza de la misma está basada en el hecho de escuchar la voz de Dios y actuar de acuerdo con ella.

Todas las verdades enseñadas por el Señor Jesús, no tratan simplemente de un nuevo paradigma religioso, sino de verdades divinas que deben ser puestas por obra, deben tornarse en verdades prácticas y cotidianas.

¿De qué manera entonces podemos incorporar las verdades del Reino, los principios, los paradigmas que son tan diferentes a los del mundo?

¿Cómo podemos vivir en este mundo y a su vez “no pertenecer a este mundo”?

¿Quién o qué rige nuestro pensamiento, nuestras emociones, nuestro intelecto?

La clave está en aprender a escuchar la voz de Dios.
Dios habla, es verdad, pero escuchar a Dios requiere de un ejercicio espiritual, al que llamaremos disciplina o disciplinas espirituales.

Tenemos la garantía de lo que Dios dice:


Salmo 40:6-8
Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado; HAS ABIERTO (PERFORADO) mis oídos; holocausto y ofrenda por el pecado no has requerido.
Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mi; me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío, tu ley está dentro de mi corazón.

Isaías 50:4-7
El Señor Dios me ha dado lengua de discípulo, para que yo sepa sostener con una palabra al fatigado.
Mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos.
El Señor Dios me ha abierto el oído; y no fui desobediente, ni me volví atrás.

“Los únicos métodos constructivos que nos permiten sobrevivir….. consisten en escuchar y obedecer a Dios. Los requisitos para vivir existencias perdurables consisten en escuchar su voz e integrarla a nuestro sistema de valores, a nuestros patrones de comportamiento, a nuestros pensamientos y a nuestras conversaciones.”[1]
[1] Pág, 132 Stanley, Charles. Cómo escuchar la voz de Dios

Hoy las disciplinas espirituales son casi un “tema obsoleto”,
fueron reemplazadas por las actividades, por el “servicio”, y por tantas otras cosas…
La vorágine en que vivimos “impide” dedicar tiempo para “estar quietos delante del Señor”.
Pero.......
¿hay algo que pueda reemplazar la disciplina de cultivar la vida espiritual en intimidad, en soledad, en quietud?

Las disciplinas espirituales son el medio por el cual podemos aprender a afinar nuestro oído (que no olvidemos ya está preparado, está perforado por Dios), para escuchar la voz de Dios, podemos conocer a Dios en intimidad. Conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas.

Y como dice el término una disciplina es algo que se ejercita, que se practica, que se cultiva.
¡Debemos crear hábitos, formar conductas, establecer prioridades!!!

miércoles, 1 de abril de 2009

Bienvenidos a nuestro Blog.



Este será un espacio de reflexión compartida. Nuestro lugar para expresarnos, para opinar, para disentir, para consultarnos.



Nos pertenece, es de "la clase" así que no te quedes afuera!!!



Al finalizar los diferentes temas, subiremos los archivos correspondientes y no solamente estarán disponibles para nosotros, también podrán compartirlos nuestros amigos, familiares, conocidos, compañeros de la fe.



Tenemos por delante 4 meses, no son muchos, pero pueden llegar a ser muy significativos, si los sabemos aprovechar.



Los saludo, les doy la bienvenida....



Sandra Giardina de Fernández

IBBA